La preocupación por la pobreza se ha expresado por siglos, aun cuando su prioridad en la agenda de la acción política no siempre ha sido elevada. Sus diferentes significados y manifestaciones han sido materia de estudio por historiadores, sociólogos y economistas. Sus causas se han identificado en una variedad amplia de fuentes, desde deficiencias en la administración del soporte del ingreso, a la injusticia del sistema económico y social. El alivio o la abolición de la pobreza se ha buscado en la reforma de la seguridad social, en la intervención en el mercado del trabajo y en cambios mayores en la forma de organización económica.
La pobreza hoy es más obvia y es la demanda más urgente de nuestra atención a escala mundial. La distribución desigual de ingreso entre países y las disparidades dentro de países, significa que hay un gran número de personas en África, Asia y América Latina cuyos niveles de vida todos estarían de acuerdo que son pobres. El Banco Mundial ha calculado que hay, cosa de, un total de mil millones personas viviendo en pobreza absoluta (Banco Mundial, 1982, p. 78), de las cuales casi 400 millones viven en Asia del Sur; casi 150 millones en China y algunos 100 millones en el Este y Sureste de Asia y en el Sub-Sahara de África. En tales niveles de vida los riesgos de muerte por hambre, frío y vulnerabilidad a las enfermedades, son de un orden bastante diferente a los de los países avanzados. Esto se ha manifestado, urgentemente, por si mismo, con la ocurrencia de hambrunas. Cualquier que sea la causa inmediata de tales desastres, ya sea por el suministro totalmente inadecuado de la comida o su distribución desigual, la severidad de la situación en áreas tales como el Sahel y Etiopía es un indicador de lo precariedad de la supervivencia de muchos de los países de bajos ingresos.
Tal miseria masiva en los países pobres es muy diferente de la pobreza en los países avanzados. El objetivo de la Guerra Americana contra la Pobreza, lanzada en 1964, era la minoría de los americanos con ingresos abajo la línea de la pobreza señalada en $3,000 por año por familia de cuatro (en precios de 1962 ), que era varias veces el ingreso medio de India. La base de la línea oficial de la pobreza de Estados Unidos se halla en el nivel que, definida en esos términos, puede, legítimamente, estar próxima en la lista de preocupaciones.
El hecho que el término "pobreza" se use en sentidos diferentes hace necesario clarificar el concepto subyacente y la discusión, hasta ahora, ha tocado varios aspectos que necesitan ser elaborados.
Después de un breve repaso histórico de estudios de pobreza en la sección 1. Se examinan algunos temas conceptuales claves: ¿Cuál es el indicador de recursos que debe ser empleado para medir la pobreza? ¿Cuál es la noción subyacente de pobreza y cómo se relaciona con la desigualdad?. Estos temas se discuten en la sección 2. La determinación del nivel de la pobreza es una pregunta crucial. Aquí se necesita considerar aproximaciones basadas en conceptos tales como absoluta, requisitos de la comida y los niveles de la pobreza que son explícitamente relativos. Se debe considerar el tratamiento de familias con diferentes necesidades. Estos temas son el asunto de sección 3. Una vez que se ha establecido la magnitud de pobreza, su causas llegan a ser una preocupación central. Aquí se debe preguntar primero ¿Quién es el pobre? esto se examina en la sección 4. ¿La pobreza se concentra en ciertas clases o en sectores particulares de sociedad? ¿Qué lejos está su asociación con las determinadas fases del ciclo de vida? La composición de los pobres ofrece un punto de inicio de la investigación de las causas subyacentes de pobreza y el análisis de políticas para combatirla. Éstos son los temas de la sección 5.
1. Repaso histórico de los estudios sobre la pobreza.
Los estudios científicos sobre la pobreza en el mundo usualmente toman la fecha de las investigaciones de Booth y Rowntree al final del siglo 19, como inicio de los mismos. En Bretaña es verdad que ese King y otros han estimado el número de pobres; y que The State of the Poor de Eden (1797) contiene mucho del material reunido de más de 100 parroquias y ofrece detalles de los presupuestos familiares. Engels y Mayhew proveyeron discernimiento en la condición del pobre en Inglaterra urbana. Pero fue Booth en Life and Labour (1898-99), estudio sobre Londres, iniciado en el Callejón del Este en la década de los ochenta, donde se combinaron los elementos de las observaciones de primera mano con un intento sistemático de medir la magnitud del problema. Booth al tomar la calle como su unidad de análisis, dibujó su famoso mapa de la pobreza en Londres.
El estudio de Rowntree (1901), intentó comparar la situación en York, como un pueblo típico provinciano, con lo que halló Booth en Londres, pero su método partió de una diferencia importante, al ocuparse de los ingresos familiares individuales y en el desarrolló de un estándar de la pobreza basada en estimación nutricional y otros requisitos. El desarrollo de los estudios mediante el método de muestreo permitió ir más allá con Bowley (1912-13) quien abrió brecha al utilizar una muestra al azar de una de cada 20 de las casas de la clase trabajadora en Reading. Un gran número estudios locales se condujeron subsiguientemente, la encuesta de los Five Towns de Bowley en 1915, se reproduce en los primeros años veinte, y una nueva muestra de London Life and Labour publicada en los inicios de los treinta. El mismo Rowntree repitió su estudio de York en 1936 y 1950. Este estudio llegó a ser la fuente normal de información acerca de la efectividad de las acciones de la situación del bienestar después de 1948, con la mayoría de comentaristas concluyendo que la pobreza se había abolido efectivamente en Bretaña por la combinación de empleo pleno y los nuevos beneficios sociales. La duda sobre esta conclusión empezó al conocerse el trabajo de sociólogos empíricos y iniciadose con la publicación de The Poor y the Poorest de Townsend y AbelSmith (1965). Este trabajo mostró, al usar análisis secundarios de una muestra nacional, que en 1960, aproximadamente dos millones de personas estaban abajo del nivel de la red de seguridad social. Este hallazgo se confirmó con las estimaciones oficiales que empezaron a publicarse por el Departament of Health and Social Security en los setenta, y por una investigación del propio Townsen (1979).
Como en muchos campos, los Estados Unidos entraron tarde y avanzaron el tema más allá. La definición de una línea de la pobreza fue intentada por Hunter en 1904 y se desarrolló en una serie de estudios, tal como la comodidad mínima y otros patrocinados por la ciudad de Nueva York. El Informe de 1949 sobre las familias del ingresos bajos del Joint Committee on the Economic Report. No fue, de cualquier modo, que hasta los sesenta, que el problema de pobreza mereció estudio sistemático, con excepciones notables tales como el trabajo de Lampman (1959). The Other America por Harrington (1962) y The Affluent Society por Galbraith (1958) que mucho hicieron para despertar la atención del público, los políticos y los académicos. En el Informe de 1964 del Council of Economic Advisers propuso $3,000 como el nivel de la pobreza, sostenido por la investigación de Orshansky (1965), refinándose subsiguientemente, para establecer la línea de la pobreza oficial, que se ha aplicado desde esa fecha (con modificaciones, tal como la suma de medidas alternativas incluso el valor de las transferencias en especie).
Se han llevado a cabo estudios similares en muchos países, y los investigadores se han interesado, cada vez con mayor entusiasmo en las comparaciones cruzadas. La OCDE hizo un esfuerzo inicial en tales comparaciones y se llevo a cabo un ejercicio más extensivo con el Luxembourg Income Study. Cualquier juicio sobre la pobreza del mundo depende de la disponibilidad de información acerca de la distribución de los niveles de vida dentro de países individuales; y aquí ambos, el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo han hecho contribuciones importantes. En algunos países de ingresos bajos se han desarrollado investigaciones extensas sobre la pobreza, siendo la India un ejemplo, donde ha habido mucha discusión acerca de si pobreza ha aumentado o disminuido en el tiempo. La OIT y el Banco Mundial han influido en la extensión el interés , que se reflejó en el Informe Brandt, con el concepto de "necesidades básicas", o un mínimo de bienes específicos y condiciones ambientales.
2. Pobreza: niveles de vida y derechos.
La preocupación acerca de pobreza tomaría la forma de una preocupación acerca de tales necesidades fundamentales: por ejemplo comida, vivienda y vestido. En este caso podemos identificar claramente los artículos de consumo en que se interesamos. Este acercamiento lleva a la posibilidad de que la pobreza pueda medirse en una manera multidimensional, donde una familia pueda ser depauperada en un sentido pero no en todos, aunque es particularmente seria las situaciones donde familias sufren depauperación en varias dimensiones, o lo qué es referido, típicamente, como depauperación múltiple.
Este acercamiento concierne a depauperaciones específicas, pero también buscaríamos descubrir las desventajas de un sólo índice de niveles de vida, como el gasto total, y decir que una familia esta en la pobreza si su gasto total esta por abajo de una cantidad especifica. Éste no es de ningún modo que el punto de vista seguido en la mayoría de los estudios de pobreza en países avanzados, que registraron la pobreza en base al ingreso total. El ingreso puede subestimar el nivel de vida. Una familia puede desahorrar o pedir prestado, en cuyo caso su presente nivel de vida no esta limitado por el ingreso presente y el gasto sería el índice más apropiado. (Aunque en el corto plazo habría una divergencia entre el consumo y el gasto, mientras las familias utilizan acervo de bienes, etc.). El nivel de vida puede exceder al permitido por ingreso cuando la familia puede compartir el consumo de otros. Una persona mayor viviendo con sus hijos se puede beneficiar de su gasto. El ingreso puede, recíprocamente, exagerar el nivel de vida. Esto pasaría donde el dinero solo no es suficiente para comprar los bienes necesarios: allí donde se raciona, o donde no hay disponibilidad de bienes. Es posible que la gente escoja un nivel bajo de consumo. Esta última razón ha llevado a que se argumentado que el ingreso debe ser el indicador de pobreza, puesto es una medida de las oportunidades aprovechadas por una familia y no es influido por las decisiones de consumo.
Al considerar la opción entre ingreso y gasto, es útil distinguir las dos concepciones, bastante diferentes, de pobreza: la interesada con los niveles de vida y la preocupada por los derechos mínimos a los recursos. En el primer punto de vista la meta es que las personas logren un especificó nivel de consumo (o el consumo de bienes específico); en el segundo punto de vista, se ve a la gente merecedora, como ciudadanos, a un ingreso mínimo, siendo su gasto solo de su incumbencia. En práctica, a menudo, las dos nociones se confunden, pero la distinción es importante y tiene implicaciones obvias por la selección del indicador de pobreza. Ingreso es preferido en el enfoque de los derechos, pero si su usa el punto de vista del nivel de vida se debe ver inclinado por el consumo.
La referencia a derechos provoca la pregunta de la relación entre pobreza y desigualdad. Aquí se distinguen cuatro diferentes escuelas de pensamiento. Hay quienes se preocupan sólo con la pobreza, sin otorgar ninguna importancia a las desigualdades del ingreso arriba de la línea de la pobreza. Otros conceden gran peso a la reducción de la desigualdad como una meta de política dándole prioridad a la eliminación de pobreza, para que tenemos una función objetivo lexicográfica. Hay quienes se preocupan acerca de ambas metas y calculan las ganancias en una dirección contra pérdidas en la otra. Finalmente, quienes no conceden importancia especial a pobreza, considerándola simplemente como un componente del costo más amplio de desigualdad.
En este contexto, se debe hacer referencia a la elección de las medidas de la pobreza. Donde pobreza pone en duda la supervivencia, es natural tomarle como primera medida la proporción de la población en riesgo. Preocupados por los derechos mínimos la medida más pertinente sería la cuenta por cabeza. Pero si se esta preocupado, particularmente de los niveles de vida, con la severidad de pobreza, en caso en el cual la medida del déficit de la pobreza (déficit total de la línea de la pobreza) sería más apropiado. Se puede ir, verdaderamente, más allá, como propuso por Sen (1976), y tomar cuenta la distribución de ingreso dentro de la población pobre, por ejemplo, con el índice de la pobreza que basado en el coeficiente Gini para esa distribución.
3. Escena en la línea de pobreza.
La aproximación más directa a la determinación de la línea de la pobreza es especificar una canasta de bienes, expresada por el vector x*, adquirible a precios p, y colocar el nivel de la pobreza como:
(1+ h) p.x*
donde h es una dotación para gasto ineficaz o desperdicio, o una provisión por bienes no incluidos en la lista x*. Este es, en efecto, el método que adoptó Rowntree, cuyo dieta para los martes era potaje por desayuno, pan y queso para almuerzo, y caldo de la verdura para comida. Fue el método que siguió por Orshanksky, donde x* representa los requisitos de la comida y h (= 2) la parte del gasto en otro bienes. Esta aproximación, conocida, a menudo, como nivel de la absoluta pobreza, en contraste con el punto de vista que relaciona la línea de la pobreza a los actuales niveles de vida: por ejemplo la propuesta de Fuchs en los Estados Unidos de que la línea de la pobreza debe estar a la mitad del ingreso promedio familiar. A veces se sugiere que el nivel absoluto es menos problemático que el relativo y menos dependiente de los juicios de valor.
El término absoluto, sin embargo, difícilmente puede, de cualquier modo que, ser usado en el mismo sentido de las ciencias físicas y hay campo para más discordancia acerca de donde se debe dibujar la línea. Esto es más evidente en el caso de punto de vista de los derechos, donde la determinación del nivel mínimo de ingreso es explícitamente un juicio social, pero aplica también al punto de vista de los niveles vida. En el caso de los requisitos de la comida, donde una base fisiológica parecería proveer un firme punto inicial, es de hecho difícil determinar x* con cualquier precisión. No hay un solo nivel de cantidad de comida requerida para sobrevivir, sino un rango amplio donde la eficacia física declina ante una ingestión carente de calorías y proteínas. Los requerimientos nutricionales requeridos dependen de donde personas viven y que es lo que hacen. Varían de persona a persona, por lo que cualquier declaración puede ser sólo probabilística: a un seguro nivel de consumo hay una probabilidad segura que la persona esta inadecuadamente alimentada. Aun cuando se pueden resolverse estos problemas, hay una disparidad entre las recomendaciones de los especialistas y la conducta del consumo real. El factor h se calcula para resolver eso, pero la cifra precisa dependerá del juicio del investigador. Rowntree, por ejemplo, incluyó una parte para té, que tiene un pequeño o ningún valor nutricional pero que es un bien principal de consumo.
En el caso de artículos no alimenticios, hay igualmente un gran espectro para reflexión. Esto se aplica si se busca incluir los bienes en el vector x* o si se dejan los artículos no alimenticios vía el multiplicador h. Por ejemplo se ha criticado el procedimiento de Orshansky de sub-determinar la proporción del ingreso en el gastó de comida y de exagera el valor de h. Básicamente, el papel de los bienes en la determinación de la línea de la pobreza requiere reconsideración. La literatura sobre la producción familiar ha señalado el papel de los bienes como insumos en las actividades de la familia, siendo el nivel de las actividades la preocupación principal y no la compra de bienes como tal. En esta base si se señala como propósito nivel de actividades por z*, y si hay una matriz del insumo-producto A, relacionando los insumos de bienes a los niveles de actividad, entonces el nivel necesario de gasto llega a ser:
Y= (1+h)pAz*
La importancia de este punto de vista es que la pobreza se mide en términos absolutos, en el sentido que el vector z* es fijo, pero la masa de bienes requeridos cambia porque matriz del insumoproducto es influida por los desarrollos en una sociedad particular. Si la actividad es escuela atendida, entonces las demandas en cuanto a ropa, libros y equipo es bastante diferente hoy que hace un siglo. Esto no significa que no haya ninguna distinción entre los conceptos absoluto y relativo. Hay una diferencia clara, en principio, entre tomar al vector z* como fijo y dejar que sea influido por las formas de vida del resto de la sociedad, como en el trabajo de Townsend (1979), quien se preocupa con la magnitud el la cual las familias pueden participar en "el estilo de vida de la comunidad".
La noción de un nivel fijo de pobreza absoluta, aplicable a todas las sociedades y a todos los tiempos, es una quimera. Ni es evidente que un nivel de pobreza, una vez fijo, se pueda comparar a través del tiempo simplemente ajustando un índice de precios del consumidor. En el caso de ambos puntos de vista absoluto y relativo, se tiene que enfrentar problemas de juicio. Aquí se disciernen varias líneas de análisis. Hay estudios que toman los niveles de pobreza oficiales como personalizar valores sociales, que parecen naturales desde el punto de vista de los derechos del mínimo y que por lo menos provee una medida de ejecución gubernamental. Hay estudios que toman como base la línea de la pobreza las expresadas en las muestras de la población asimilándolas al todo. En los Estados Unidos el Gallup Poll ha preguntado en forma regular: "¿Cual es la cantidad de dinero más pequeña que una familia de cuatro necesita para incorporarse a esta comunidad?" Estas y otras aproximaciones, producen un rango de líneas de la pobreza y parece improbable que se pueda alcanzar un acuerdo universal. Hay por eso fuertes razones para reconocer explícitamente tales diferencias de la vista y usar un rango de líneas de la pobreza. Esto significa que no se podrán llegar a conclusiones no ambiguas la pobreza podría haber aumentado según una línea pero no según otra pero evitará un callejón sin salida total. En la misma manera, cuando se hace una comparación en el tiempo, se querrá comparar el año de1950 con dos líneas alternativas para 1980, uno puesto al día con el índice de precios el otro ajustado para permitir la elevación de los ingresos reales, generando asi un intervalo de confianza cerca de la estimación de1980.
Hasta aquí la línea de la pobreza ha sido discutida como si fuera un número único, pero las familias de diferente tipo y tamaños diferentes recibirán trato distintos. En Bretaña, la red de la seguridad del seguro social es típicamente cerca de 60 por ciento más alto para una pareja que para una persona sola. La relación entre líneas de la pobreza para tipos diferentes de familias usualmente se refiere como una escala de equivalencias. Sin embargo, una pregunta importante ante la escala de la equivalencia es determinar la opción de la unidad de análisis. Aquí la distinción entre los puntos de vista del nivel de vida y el de las aproximaciones de los derechos son importantes. En el último caso la noción de derechos debe ser esencialmente individualista. El caso que considera una unidad más amplia debe descansar en las transferencias intra-familia que no se pueden observar adecuadamente. Se toma la familia para medir la pobreza porque no se acepta que un gran número de familias con ceros ingreso de dinero efectivo están de hecho sin recursos. Al mismo tiempo, poco se sabe acerca de la distribución de ingreso dentro de la familia. Ciertamente, es realmente una equivocación tratar a todo los matrimonios con derechos iguales a los ingresos de la pareja. Desde el punto de vista de los niveles de vida, la unidad lógica es aquella que comparte el consumo; y si se quiere ir más allá de la familia interna a la vivienda como un entero. Esto podría considerar el hecho que algunos artículos puede tener las características de bien publico para los miembros de la familiar. De nuevo, sin embargo, que puede haber niveles de vida desiguales dentro de la casa.
Se han adoptado diversas formas para la determinación de la escala de equivalencia para diferentes tamaños de las unidades familiares. La información del estudio acerca de las determinaciones individuales de qué se necesita para mantenerse se ha usado por este propósito. Más normalmente, la base ha sido buscada mediante la observación de la conducta actual. Uno de los métodos iniciales proveen un ejemplo. Al tomar un artículo consumido sólo por adultos (ropa de hombre), se puede observar el nivel de ingreso a que una familia con un niño, por ejemplo, puede lograr el mismo nivel de consumo de ese artículo como una familia sin niños. Este método y otras implementaciones más sofisticadas de la idea, han sido asunto de debates considerables. La dificultad subyacente es la que se asume, en el ejemplo anterior, que preferencias por los artículos son independiente de composición familiar: el nacimiento del niño significaría que la pareja saldrán menos y gaste menos en ropa. Con otros métodos basados en la conducta observada del consumo, la identificación de restricciones es similarmente requerido. A un nivel más fundamental el estado ético de tales escalas estas muy lejos de ser transparente. No sólo está él imposible extraer conclusiones acerca del nivel de bienestar con composiciones familiar es diferentes, pero también sociedad querría modificar los juicios implícitos, por ejemplo: variar la evaluación paternal tomar cuenta de los intereses de los niños.
4. La composición del pobre.
Uno de los principales objetivos de aquellos que investigan la pobreza es establecer quien el pobre. La opinión popular es a menudo coloreada por vívidas, pero no necesariamente representantes, historias de la vida abajo la línea de la pobreza. Por esta razón el Council of Economic Advisers enfatizó al inicio de la Guerra en Pobreza en los Estados Unidos no se debía a la ver pobreza como un fenómeno de minorías: "Algunos creen que la mayor parte de los pobres se halla en los barrios bajos del centro de la ciudad, mientras otros creen que se concentran en áreas rurales quemadas. Algunos ha sido impresionado por pobreza entre los ancianos, mientras otros están convencidos que es principalmente un problema grupos raciales y étnicos de minoría . Pero la evidencia objetiva indica la pobreza esta difundida... el pobre se halla entre todo grupos mayores de la población y en todas las partes del país" (1964, p.p. 612).
La pobreza en los países avanzados afecta una minoría en términos de números pero no se confina a los grupos marginales específicos. Al mismo tiempo, ciertos grupos están más en riesgo. En 1983 la tasa de la pobreza de los negros en los Estados Unidos era casi tres veces que para los blancos, y para los hispánicos era más que dos veces. Comparado con el promedio, la tasa de familias con niños es casi doble, y la tasa para familias con jefe de fam ilia mujer es muy más alto. La evidencia para otros países igualmente muestra grandes diferencias en la incidencia de pobreza entre grupos: por ejemplo en Malasia, la pobreza registrada entre malayos es mucho más alta que entre los grupos étnicos hindúes o chinos . El Banco Mundial ha argumentado que la pobreza en países del ingreso bajos es mas un problema rural; y la evidencia de India muestra que pobreza es mucho más alta en las áreas rurales que áreas urbanas.
Si se busca sondear más allá en la composición del pobre, entonces se deben tener en cuenta la dinámica de pobreza. ¿Es la pobreza un fenómeno principalmente transitorio, en el que las familias pobres hoy probablemente estarán sobre la línea de la pobreza el año que viene? ¿Esta la pobreza asociada con períodos particulares del ciclo de la vida? La pobreza transitoria ocurre por una variedad de razones. Se reduce el ingreso temporalmente a causa de mala salud o desempleo o porque se disminuyen los sueldos. Puede ser una mala cosecha. Las familias pueden dividirse, dejando a un padre las responsabilidades familiares y un ingreso inadecuado. La evidencia de las muestras de los grupos de estudio, donde se entrevistan las mismas familias en una base continúa (como, por ejemplo, en el Michigan Panel Study of Income Dynamics), han mostrado la magnitud de movilidad en los ingresos y las circunstancias del pobre. Una muy importante parte de aquellos registrados como pobres en un año están sobre la línea de la pobreza el año siguiente. Esto no significa que su pobreza no sea una materia de preocupación, ya que los bajos ingresos presentes imponen una severa penalidad, sin que significa que estas personas no constituyen una permanente subclase.
Tal movilidad requiere de cualquier modo una interpretación cuidadosa. Se puede deber al ciclo de la vida. En el estudio de Rowntree de 1899 halló que la vida del trabajador estaba determinada por "5 períodos alternos de deseo y plenitud comparativa", siendo los períodos de deseo el de la niñez, cuando se tenía niños y la vejez. El impacto de tales factores del ciclo de vida depende de la cantidad del ingreso de soporte es proveída por transferencias del Estado o privadas. En este respeto la situación en Bretaña ha cambiado dramáticamente desde 1899, con la introducción de pensiones del estado, un gran incremento de las pensiones privadas, y el pago del niño y otros beneficios. En otros países también han habido crecimientos mayores en las transferencias: entre 1960 y 1981 el gasto social como un porcentaje de PIB subió en los Estados Unidos de 7 por ciento a 15 porciento, en Alemania del Oeste de 18 por ciento a 27 por ciento, y en Japón de 4 a 14 por ciento (Institute for Research of Poverty, 1985). Las transferencias y otro programas, cuidado de la salud tal como, deben de haber reducido la magnitud de pobreza del ciclo de vida. Los ingresos del anciano, en los Estados Unidos, por ejemplo, se considera han subido en relación a los de la población como un todo. Pero existe preocupación acerca de ciertas etapas del ciclo de la vida, particularmente entre las familias con niños; y mientras la tasa de la pobreza entre los ancianos ha disminuido, la de los no ancianos ha subido.
A la consideración que pobreza es un fenómeno del ciclo de vida, significa que la mayor parte de la gente experimentara la pobreza en algún punto de su vida pero que su duración será limitada. Al mismo tiempo, la pobreza a una fase del ciclo de la vida podría conducir a la pobreza en una fase subsecuente. Esos quienes son presionados cuando educan a sus hijos tienen ahorros pequeños para su jubilación. Esos quienes crecen en familias de ingresos bajos estarán, probablemente por abajo la línea de la pobreza, como se halló en la continuación en los setentas de los niños de las familias entrevistadas por Rowntree en 1950 (Atkinson, Maynard y Trinder, 1982). Además, no se debe perder vista del hecho que la pobreza, para algunas personas, persiste. Los trabajadores agrícola, o granjeros con parcelas pequeñas, estarían en pobreza igualmente en años buenos. Entre los obreros industriales hay quienes cuyas ganancias son inadecuadas para autosostenerse; habría un problema de sueldo bajo. Y el sueldo bajo seria más vulnerable a los factores transitorios como mala salud y desempleo.
5. Causas y políticas.
En 1913 R.H. Tawney argumentó por el replanteamiento del problema de la pobreza: "la distracción a las preguntas de la organizacion social de mucha de la atención que, hace una generación, fue gastada en el alivio". El problema de pobreza, dijo, era "primariamente industrial". En cuanto a la composición del pobre descrita arriba, los medios que causan la pobreza fueron buscados no en la falla del ingreso sino en las razones porqué el ingreso era inadecuado en el primer lugar.
Tawney reconoció la importancia de factores personales como causa de la pobreza, pero puso mayor énfasis en la posición de los grupos y las clases y su situación económica, factores que serian igualmente pertinente hoy. Los trabajadores pueden estar atados aen industrias de salarios bajos donde técnicas y maquinaria necesitan ser modernizadas; pueden vivir en regiones deprimidas a las que no se puede atraer capital privado. Habría un nivel bajo de sindicalización y los patrones podrían sostener los sueldos abajo. Estos aspectos, que se han dado énfasis en teorías de "segmentación" en el mercado de trabajo, al punto de la necesidad por la intervención del gobierno. Esta tomaría la forma de legislación del salario mínimo, garantizar un mínimo nivel de ganancias, acoplando medidas para compensar cualquier efecto adverso en empleo y modernizar los sectores o regiones concernientes. A un nivel macroeconómico el gobierno tiene una importante responsabilidad. Estudios en los Estados Unidos han identificado el desempleo como un problema muy más serio que la inflación para los grupos del ingreso bajos. Puede haber pequeña duda, por ejemplo, en que el retroceso de los ochenta ha aumentado la incidencia de pobreza en países avanzados.
La contraparte de esta explicación estructural en el contexto de las economías menos desarrolladas, principalmente agrícolas es se halla en el papel de tenencia de la tierra y su distribución, y en el naturaleza del trabajo y mercados del capital. Pobreza rural es alta entre los trabajadores sin tierra y los granjeros con tenencias pequeñas o improductivas. Se intensifican sus dificultades por los términos en que tienen que pedir prestado o comprar bienes intermedios. Aquí también la política requiere la intervención del gobierno para redistribuir la tenencia de la tierra, facilitar la introducción de nuevos métodos, eliminar prácticas opresivas de préstamo, proveer empleos fuera de la granja. Medidas como la reforma de la tierra aumenta las presiones políticas, en ambos países pobres y avanzados por lo que puede argumentarse que es básico cambiar la forma de sistema económico para erradicar pobreza. El Banco Mundial ha notado, por ejemplo, el papel jugó a por la política de la garantía de la comida china en la reducción de pobreza y la manera en que se ata en el sistema colectivo de China.
La explicación industrial de pobreza se hace contrastar con la explicación del lado de la oferta que ve en los pagos bajos como atribuible a la falta habilidades productivas de los obreros, porque han estado incapaces completar su educación o instrucción. Esta interpretación de "capital humano" conduce a la recomendación de la política que instrucción y la educación deben expandirse, una propuesta que es congruente con el propósito de reducir la desigual de oportunidad. Educación e instrucción tuvieron un papel central en la Guerra de los Estados Unidos contra la Pobreza, con esquemas tal como los Cuerpos del Trabajo y el Cuerpos Vecinos de la Juventud. Una característica de obreros individuales también se identificó en los Estados Unidos en esa carrera. La discriminación puede llevar de otra manera a que trabajadores igualmente calificados a recibir paga menor, como donde se previno a obreros negros entrar a ciertas ocupaciones. La legislación de los derechos civiles y las operaciones de la Comisión de Igual Oportunidad de Empleo han reducido el efecto directo de discriminación (tan satisfactorio como el efecto indirecto vía oportunidades de la desigualdad en educación etc.), pero aunque las implicaciones de la política son claras en principio, la experiencia sugiere que no son fácilmente hechas efectivas.
Las políticas para mejorar el trabajo y las perspectivas de las ganancias es deben ser centrales en la eliminación de la pobreza, pero no pueden tener éxito sin provisiones para el mantenimiento de un ingreso complementario. El aumento de las transferencias no ha conseguido proveer un ingreso garantizado efectivo para esos sin ingresos de trabajo o con necesidades adicionales. Esto es a causa de una cobertura incompleta, particularmente donde nuevas necesidades se desarrollan, a causa de los niveles inadecuados de beneficios (por ejemplo, los pagados a personas con pobres resultados de empleo) y el resumen incompleto de los beneficio otorgados. En el último caso hay evidencia de esa complejidad o estigma que detiene a las familias de exigir las transferencias que merecen por lo que caen fuera de la red de la seguridad.
A este fin se han hecho propuestas para reformas mayores de los sistemas de transferencias en los países avanzados. Una propuesta por muchos años en los Estados Unidos ha sido "el impuesto negativo al ingreso", que pagaría un suplemento en relaciona al ingreso relacionado utilizando la maquinaria de las contribuciones. Hay reformadores a quienes gustarían integrar totalmente el impuesto al ingreso y los sistemas del seguro social, como el esquema de ingreso básico garantizado, donde todo el mundo recibe un ingreso básico y entonces se cobra impuestos a todo el ingreso. Tal reforma significaría que el mantenimiento del ingreso cesa de ser categórico: por ejemplo no habría trato diferente para el desempleado o el enfermo. Una alternativa seria a preservar la naturaleza categórica del seguro social pero hacer los beneficios del seguro más extensivo en su cobertura y suficientes para evitar la necesidad depender de la ayuda pública u otras formas de beneficios probados. En considerando la viabilidad de tales reformas, uno debe tener mira ambos a la aritmética de la redistribución y a las razones porqué no se han promulgado en el pasado. Como la escuela del la elección publica de los economistas de la finanzas públicas, ha enfatizado, las acciones, del gobierno se explica por motivos económicos y otros. Las razones porqué trabajadores del gobierno han dejado de promulgar políticas del antipobreza exitosas es un asunto de gran importancia.
Las políticas que se discutieron en esta sección conciernen solamente con el pobreza dentro de países, y nada en la redistribución entre países. Verdaderamente, algunas de las políticas diseñadas para ayudar a los de ingreso bajo en países avanzados tiene realmente consecuencias adversas para países de ingresos bajos. Las transferencias de ingreso que los países ricos han hecho hasta ahora son de tamaño minúsculo cuando es comparado contra la magnitud del problema de pobreza del mundo, y puede haber duda pequeña que la redistribución en una escala mundial es de la mayor prioridad.
Bibliografía
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World Bank. 1982. World Development Report, 1982. New York: Oxford University Press.
Fuente: http://www.eumed.net/cursecon/textos/atkinson-lapobreza.htm
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viernes, 20 de noviembre de 2009
lunes, 16 de noviembre de 2009
El Salvador: Memoria Histórica sobre los Movimientos de Lucha Social para la Consecución de la Democracia, la Paz y el Desarrollo Económico y Social.
1. EXPERIENCIAS DE LUCHAS EN AMERICA LATINA
Las luchas sociales en El Salvador
1.1. INTRODUCCION
A diferencia de países de América Latina en donde la importancia organizativa y movilizadora de los pueblos originarios es significativa, en El Salvador no ha sido así. La razón de ello se remonta a la insurrección indígena y campesina de 1932 que derrotada derivo en un feroz embestida reaccionaria que termino con la vida de 30,000 personas en su mayoría pertenecientes a comunidades indígenas, la persecución llevo a desarticular comunidades, al abandono de la tierra, idioma, vestimenta, etc., de los símbolos que les volvían sospechosos.
De ahí que para entender la lucha popular que realiza posteriormente el pueblo salvadoreño es necesario ubicar ese punto de partida y reconocer el nutriente principal de su desarrollo en las clases y sectores explotados y/o excluidos en el proceso de implantación del capitalismo en el país.
1.2. EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO POPULAR
A partir de la segunda mitad del siglo pasado gradualmente empieza a crecer el número de obreros con el modelo de sustitución de importaciones que se impulsa en toda la región dando lugar a la legalización de los sindicatos obreros y a su impulso como maniobra mediatizadora desde el gobierno, mientras simultáneamente se reprime selectivamente el desarrollo de la organización de los trabajadores que busca emerger por sus intereses, sin lograr que esta desaparezca, pero sí afectando su desarrollo. Esto en un contexto predominantemente campesino de un país que ya esta fuertemente articulado al sistema capitalista mundial en su rol agroexportador; el campesinado a esas alturas carece de mecanismos legales para hacer valer formas de organización que reivindiquen sus derechos fuertemente afectados por el despojo de la tierra, el salario y el trato en el trabajo.
La lógica del desarrollo industrial centralizado en la capital combinado con la precariedad de la vida en el campo fue generando migraciones de población rural hacia la ciudad bajo el espejismo de la mejora de las condiciones de vida, desarrollándose crecientes cinturones de pobladores en condiciones de miseria que llevaron al surgimiento de un sector cada ves más numeroso, el de los marginados urbanos.
Estas condiciones difíciles para amplios segmentos de la población no son exclusivos de ellos, los bajos salarios, la falta de seguridad social también afectan a los maestros de educación básica y empleados públicos, y en general el descontento social repercute en la Universidad de El Salvador y en los estudiantes de secundaria y universitarios, la respuesta del régimen militar siempre fue la indiferencia ante los problemas o la represión.
Como en toda Latinoamérica el triunfo de la Revolución Cubana fue un tremendo estímulo para los sectores populares dinamizando los esfuerzos de organización, pero sobre todo estimulando el debate entre las fuerzas progresistas sobre la estrategia y la táctica para arrancar reivindicaciones y conquistas laborales, así también sobre la vía para llegar al poder y llevar adelante los cambios.
En ese período y con poca diferencia en el tiempo se libran en El Salvador luchas importantes desde dos sectores, uno de ellos el de los maestros de educación básica y media, el otro el de los trabajadores de la fábrica Acero S.A., luchas que desatan con fuerza nunca antes vista el fenómeno de la solidaridad de los grupos y organizaciones populares con ellos.
Estos esfuerzos culminaron con victoria para los trabajadores y trabajadoras, a pesar de su costo de varios muertos, heridos, capturados y torturados por haber sido parte de la huelga o haberla apoyado; pero además las principales y mas grandes lecciones que dejaron estos eventos tienen que ver con la reafirmación de la importancia de la organización para conquistar derechos vulnerados, el enorme valor de la solidaridad y de la acción unificada de todos en función de la victoria de uno, el uso de nuevas formas de ejecutar la huelga y de hacer la propaganda, lecciones sobre el papel del gobierno y sus órganos de represión, alrededor del papel de los medios de comunicación, todo lo cual paso a convertirse en insumo importante en la reflexión del liderazgo popular y revolucionario que pronto le aportan bases para la definición teórica de las nuevas formas de organización y lucha.
La ruptura del Mercado Común Centroamericano en 1969 agravo las condiciones económicas del país, la crisis e inviabilidad del desarrollismo industrial vinculado a ese proceso golpeo fuertemente a los sectores populares y ante el incremento previsible del descontento social, se endurece la dictadura militar con evidente incremento de la represión sobre los grupos organizados en el campo y la ciudad, así como también se profundizan los mecanismos de fraude en los ya desacreditados procesos electorales.
En el seno de las fuerzas de izquierda el debate sobre la vía para las transformaciones produce rupturas que dan origen al surgimiento de nuevas organizaciones revolucionarias que logran construir a la luz de la experiencia histórica reciente, planteamientos que le dan viabilidad a la lucha popular.
Así surgen novedosos enfoques organizativos que se dirigen a construir agrupamientos populares donde convergen organizaciones de diferente naturaleza alrededor de una plataforma común de lucha reivindicativa y política que incluye las principales demandas de cada sector: son los frentes de masas. Frentes que agrupan en su seno organizaciones campesinas, obreras, estudiantiles, magisteriales, empleados públicos, pobladores de tugurios, trabajadores de la cultura, grupos cristianos, vendedoras de los mercados.
En El Salvador de los años 70 del siglo anterior las organizaciones revolucionarias se van convirtiendo en articuladores de ese trabajo y dan vida cada una de ellas a un frente popular: Las Fuerzas Populares de Liberación crean el Bloque Popular Revolucionario que llega a ser la mas grande organización de masas, el Ejercito revolucionario del Pueblo construye las Ligas Populares 28 de Febrero, la Resistencia Nacional el Frente de Acción Popular Unificada, el Partido Comunista desarrolla la Unión Democrática Nacionalista y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos desarrolla el Movimiento de Liberación Popular
Es común a cada uno de estos frentes la lucha por el derecho a la tierra para los campesinos (reforma agraria), mejoras salariales en el campo y la ciudad, respeto a derechos laborales, derecho a la educación, el cese a la represión etc. Y mas tarde se incluirá la bandera de la libertad a los presos políticos y el respeto a los derechos humanos.
El ascenso de la represión con el propósito de acabar con la resistencia popular solo logro mayor radicalización y la profundización de la organización del pueblo, a finales del año 79 se vuelve evidente que la salida pacifica del conflicto político es inviable. En ese periodo la represión de los dirigentes y bases organizadas en la ciudad y el campo provoca decenas de asesinatos diarios, se producen continuas ocupaciones militares en zonas rurales identificadas como población organizada. En este marco las organizaciones populares responden con el acuerdo de unir sus esfuerzos y se crea la Coordinadora Revolucionaria de Masas –CRM- que agrupa los cinco frentes populares como instancia superior para la conquista de sus demandas, poco mas tarde las organizaciones político militares acuerdan la formación del Frente Farabundo Martì para la liberación Nacional –FMLN-, definiéndose los instrumentos de lucha del pueblo para enfrentar los acontecimientos.
El preludio de la guerra en El Salvador se marca por la represión mas salvaje, centenares de dirigentes y pobladores son capturados, otros cientos son desaparecidos, decenas de sacerdotes incluido el Obispo Oscar Arnulfo Romero, monjas, delegados de la palabra, miles de campesinos y obreros, maestros, profesionales y estudiantes son asesinados; los escuadrones de la muerte operan en el campo y en la ciudad, la consecuencia fue el paso a la clandestinidad de cientos de militantes, y la incorporación de otros tantos a los emergentes frentes de guerra en todo el país; las organizaciones dejan de lado la actividad pública y mantienen un nivel de funcionamiento básico.
1.3. EL PERIODO DE LA GUERRA
El período de 1981 a 1984 es a nivel de las organizaciones populares de resistencia subterránea en la ciudad y de aportar todo el acumulado de organización social rural a la consolidación de las fuerzas militares revolucionarias en sus diferentes componentes: combatientes, logística, inteligencia militar, producción, avituallamiento, propaganda etc.
Es ese poderoso nivel de organización social y de experiencia lo que hace fracasar la estrategia norteamericana de “sacar al pez del agua” a pesar de los costos en vidas y de los costos sociales que significo.
Con el paso a la ofensiva de las fuerzas del FMLN, se plantea en 1984 como elemento fundamental de la estrategia político militar, la recuperación del movimiento de masas. Decenas de cuadros retornan a la ciudad para contribuir a reconstruir el tejido organizativo sindical, barrial, muy pronto a pesar de las condiciones, este trabajo unido a la base campesina organizada en los frentes de guerra y su periferia, junto a una parte del movimiento cooperativista campesino dan lugar al lanzamiento de la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños –UNTS- que pasa a retomar las calles levantando banderas contra la represión, el respeto a los derechos humanos, la libertad de los presos políticos, el salario mínimo en el campo y la ciudad, la solución política al conflicto, en contra de la ayuda militar norteamericana y por la soberanía nacional.
Esas banderas de lucha resumen inquietudes generales del pueblo en la coyuntura concreta y permiten la adhesión y movilización popular ascendente que lleva a derrotar la maniobra gubernamental y norteamericana de construirle base de sustentación social al régimen por medio de lo que llamaron Unión Nacional Obrero Campesina -UNOC- cuyo propósito además era aislar políticamente al FMLN de los sectores populares y mostrar al gobierno a nivel internacional con sólidos apoyos en el pueblo.
El alargamiento de la guerra a pesar de las crisis del ejército salvadoreño que es puesto al borde del colapso más de una vez por el FMLN, es explicable por la continuada y ascendente ayuda militar norteamericana que sirve de flotador militar y político al gobierno. Esto quedo de manifiesto particularmente durante la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre de 1989 y del mes de noviembre de 1990. el alargamiento del conflicto es explicable también por la imposibilidad de la derrota del FMLN como resultado de su vigorosa fusión con el pueblo salvadoreño y sus organizaciones populares.
En esas condiciones el escenario de empate militar se va consolidando y se abre paso a la solución política del conflicto con la mediación de la ONU, nuevamente las organizaciones populares en atención a las necesidades fundamentales de la coyuntura hacen centro en la movilización y presión por construir una solución política que no sea la paz de los cementerios, sino una solución que rompa con la dictadura y abra paso a un nuevo país.
Se puede decir finalmente, a este respecto que los acuerdos de paz en su contenido modificaron la fisonomía política de El Salvador abriendo paso a la democratización de la vida política nacional.
1.4. LA ETAPA DE LA POST GUERRA
La paradoja de El salvador de post guerra es la contradicción entre los contenidos democratizadores de los acuerdos de paz y la lógica antidemocrática del modelo neoliberal impulsado desde el gobierno que han llevado al país a avanzar en “las formas democráticas” mientras crece la exclusión social.
En otras palabras hoy tenemos libertad de reunión, de formar partidos políticos, un sistema electoral menos fraudulento, libertad de movilización, existe la Procuraduría de Derechos Humanos, pero crece la pobreza y la exclusión social a niveles nunca vistos.
El movimiento social y popular en los primeros años después de la guerra sufre un reflujo natural luego de décadas de tensionamiento. Por otra parte se plantean nuevos debates sobre el rumbo, la caída de Europa del este obliga a replantearse el horizonte de la lucha en los sectores revolucionarios y progresistas; surge el debate dentro del movimiento popular y del FMLN sobre la autonomía del movimiento respecto al partido.
En 1994 el FMLN resuelve replantear la relación con el movimiento social y popular estableciendo la horizontalidad de las relaciones y el respeto a su autonomía como norma básica. Esto deriva en un fenómeno nuevo, el de la dispersión del movimiento que tiene a la base en algunos casos la búsqueda por las organizaciones de su propio espacio, en otros la neutralización o cooptación de organizaciones por medio de algunas instancias de cooperación internacional y en otros es la consecuencia del vació que deja el ente aglutinador en este caso el FMLN. La dispersión debilita al movimiento y favorece la implementación del modelo neoliberal.
Es hasta mediado de 1997 que se marca una tendencia de recuperación progresiva de la lucha popular que aun sigue siendo dispersa pero expresa continuidad en el accionar. La nueva realidad a permitido el surgimiento de actores como organizaciones ambientalistas, de mujeres, del sector informal, pero además se va produciendo la movilización de grupos que en el pasado fueron base de la derecha y que hoy ahogados por la crisis salen a reivindicar sus derechos como los ex patrulleros o empresarios del transporte público y los agropecuarios, cada uno con sus propias demandas.
Mas adelante empiezan a surgir esfuerzos de reagrupación como el Foro de la Sociedad Civil o la Concertación Laboral con algún nivel de incidencia, manteniéndose la dinámica ascendente aunque limitada de la movilización.
En septiembre del 2002 la huelga de los trabajadores de la salud en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social marca un salto de calidad en la lucha y conduce a una amplia movilización de diferentes sectores en contra de la privatización de la salud, la huelga se convierte en el catalizador del rechazo social al modelo neoliberal y es precisamente por el amplio respaldo del pueblo y la correcta combinación de lucha masiva en las calles y lucha parlamentaria que culmina 9 meses mas tarde en victoria en cuanto a detener la privatización de la salud por este momento.
A estas alturas del proceso nuevos factores aparecen consolidados, la concepción de autonomía tanto en el FMLN como en el movimiento social y popular a madurado y se encamina correctamente en una fluida comunicación y relación que permite compromisos en torno a la lucha por reivindicaciones inmediatas y a la definición de elementos programáticos, a compartir la visión de la construcción de alianzas mas allá de lo popular para aislar a la derecha neoliberal lo cual es fundamental en este momento.
Pero además, orgánicamente en el seno del movimiento popular y social esta surgiendo un nuevo instrumento unificado que cuenta con importante base social de diferentes sectores que es el Bloque Popular Social por la Democracia Real que surge por la necesidad histórica de reagrupar las organizaciones y sus demandas en un solo torrente que supere la acción cuasi espontánea de la reciente jornada de la salud. El Bloque, como popularmente se le denomina a definido su plataforma en cuatro temáticas: La lucha por el salario y el ingreso, la reactivación del sector agropecuario, el rechazo a las privatizaciones y el rechazo al TLC y ALCA, que a su juicio sintetizan las preocupaciones principales en la sociedad salvadoreña de ahora.
Se agrupan en el Bloque sindicatos de salud como STISSS, del sector eléctrico SIES y STESEL, de telecomunicaciones SUTTEL, aeroportuarios SITEAIES, del magisterio ANDES 21 de JUNIO, campesinos como ANTA, organizaciones comunitarias urbanas y rurales MCS, CCC, ACCL, CORDECOM, la Coordinadora del Bajo Lempa, Comunidades de Fe y Vida, de veteranos de guerra como AVEGSAL, Bloque de Las Marías y otras organizaciones cooperativas que dan sustento a un proyecto organizativo que puede convertirse en jalonador de la lucha popular y social de El Salvador alrededor de una estrategia de cambio hacia la democracia con justicia e incluyente.
Fuente: http://www.ecumenico.org/imprimir.php/351
2. Una Revisión del trabajo del movimiento sindical y social en la Guerra Civil de El Salvador (1980-1992)
2.1. Introducción.
En El Salvador el movimiento sindical está íntimamente ligado al movimiento popular. El movimiento popular está formado por trabajadores asalariados vinculados al sector capitalista de la economía, por trabajadores no asalariados, cooperativistas del sector agropecuario, minifundistas, trabajadores del sector público, estudiantes, micro y pequeños empresarios del sector de manufacturas, comercio y servicios, miembros de organizaciones humanitarias y religiosas, habitantes de zonas marginales del rea urbana, etc.
En 1985, la población económicamente activa ocupada se estimó en 660.992 trabajadores. De ese total, trabajaban bajo relaciones salariales de manera permanente o temporalmente únicamente el 48%. Esta situación se refleja en la baja proporción de la población activa ocupada, que se encontraba oficialmente organizada en sindicatos a nivel nacional. El Ministerio de Trabajo registró en 1989 103 sindicatos que afiliaban a un total de 72.769 trabajadores.
Existían tres centrales sindicales: La Confederación General de Sindicatos (CGS) que agrupa a 18 sindicatos pertenecientes a tres federaciones con un total de 32.515 afiliados; la Confederación Unitaria de Trabajadores Salvadoreños (CUTS) a la que pertenecen tres federaciones con 21.416 afiliados, y la Confederación General del Trabajo(CGT) que posee sólo dos sindicatos con un total de 1750 afiliados. Estas tres centrales sindicales agrupan al 75% de los trabajadores afiliados.
Otras agrupaciones eran la Asociación de Sindicatos Independientes de El Salvador que posee la representación de tres sindicatos y de 3.137 afiliados; la Federación de Sindicatos de la Industria de la Construcción, Transportes y Otras Actividades (FESINCONSTRANS) con 13 sindicatos y 2.880 afiliados; la Federación Sindical Revolucionaria (FSR) con cuatro sindicatos y 1.719 afiliados y la Federación de Sindicatos de Trabajadores Salvadoreños (FESTRAS) con tres sindicatos y 1.315 afiliados.
Finalmente, existían 21 sindicatos independientes que, en su conjunto, aglutinan a 8.037 afiliados.
2.2. ANTECEDENTES
Sin embargo, en un país de gobiernos represivos y de marginación social, el movimiento obrero y popular salvadoreño se ha mantenido flexible y vital, con una gran voluntad y una capacidad organizativa excepcional.
El proceso de integración regional del Mercado Común Centroamericano facilitó el desarrollo numérico de la clase obrera en Guatemala y El Salvador. Se intentó aprovechar este proceso para crear formas organizativas unitarias. En octubre de 1965, se crea la Federación Unitaria Sindical Salvadoreña (FUSS), que adopta la iniciativa de crear una Central única para los trabajadores y se acelera el movimiento reivindicativo de los trabajadores. En octubre de 1966, se consigue la jornada de 8 horas. La huelga general de 1967 marca el momento de máxima influencia social del movimiento sindical de oposición. Entre 1957-58 y 1967, son los trabajadores urbanos quienes encabezan la protesta y la oposición social al sistema. A partir de ese momento, y sobre todo con la ruptura del MCCA en 1969, el movimiento sindical decae, al menos hasta 1975. En el periodo intermedio, la acción reivindicativa más importante fue la protagonizada por los maestros. Los maestros comienzan un periodo reivindicativo en junio de 1967, que da lugar al nacimiento de la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES 21 de junio) y convierte a este sector en el principal bastión de la oposición al régimen imperante. En los primeros meses de 1968 los maestros inician una huelga que dura 56 días. En El Salvador el tener unos estudios representa un gran privilegio, por ello los maestros son uno de los sectores más estructurados e influyentes de la sociedad salvadoreña, y están sometidos a un férreo control del gobierno. Los maestros, con estas huelgas consiguieron un gran éxito, casi obtuvieron todos sus objetivos, y a partir de ese momento se convirtieron en el mejor grupo de oposición al régimen y fueron los canalizadores del gran descontento social.
La Iglesia Católica, a raíz del fuerte impacto del Concilio del Vaticano II, llevó a cabo una importante actividad de organización, sobre todo en los trabajadores del campo, creando la Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños (FECCAS). En 1969, esta organización contaba con unas 20 ligas, de unos 500 miembros cada una, y entró cada vez más en una dinámica que la aproximaba a las luchas de otros sectores (obreros, maestros,...) de oposición al régimen.
Por estos años, la administración de EE.UU., a través del Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (IADSL), comienza a organizar, en clara oposición a la actividad de la FECCAS, a grupos de campesinos, fundando en 1969 la Unión Comunal Salvadoreña (UCS). Pero gracias a la pujanza del movimiento reivindicativo esta organización escapará de las influencias de los EE.UU., incorporándose a las manifestaciones populares de masas.
La década de los 70 comienza con las primeras acciones armadas de las organizaciones revolucionarias, con un proceso de organización que lleva, a partir de 1974 y 1975, a dar el protagonismo a las organizaciones populares Frente de acción Popular Unificada (FAPU) y Bloque Popular Revolucionario (BPR), dos de las organizaciones populares de masas más importantes de toda la historia de El Salvador. Su desarrollo e influencia se extiende cada vez más, dando por primera vez un protagonismo a los sectores populares que asusta hasta el límite a la clase dominante. Desde mediados de los setenta, hasta la insurrección del 81, las luchas populares adquieren cada vez más un carácter político y confrontativo, reclamando la participación de los marginados. El perfil reivindicativo sindical pasa a un segundo plano. Las propias organizaciones sindicales y campesinas pasan a incorporarse a los frentes FAPU y BRP, en una reivindicación global.
En 1973, a partir de una escisión de los sindicatos controlados por el gobierno, se organizó la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), surgida por la contradicción entre los intereses de los trabajadores y el sindicalismo bajo control patronal, pronto pasa a constituirse en un referente fundamental del sindicalismo de izquierdas, siendo desde 1975 una de las principales organizaciones fuera del control de la patronal y agrupando, durante los años de gobierno de Duarte, a alguno de los principales sindicatos de la oposición.
2.3. LA GUERRA CIVIL
En 1984, tras los años de la represión y el inicio de la guerra civil, se reactiva el movimiento reivindicativo de los trabajadores con diversas huelgas en los servicios públicos, banca y otras ramas. Diversos sectores, vinculados a la Democracia Cristiana, participan en un proceso reivindicativo y organizativo que va a recomponer el mapa sindical del país en poco tiempo. Los sectores más progresistas entran también en un proceso de desarrollo organizativo que constituye todo un entramado orgánico entre los trabajadores del campo y los urbanos. El IADSL sigue intentando dividir y cambiar la orientación del movimiento obrero salvadoreño, diversas organizaciones, campesinas, obreras, cooperativas, etc..., son creadas y financiadas por el Instituto como refuerzo de masas al proyecto contrainsurgente que estaba intentando aplicar la Democracia Cristiana de José Napoleón Duarte. La Unidad Popular Democrática (UDP), que en 1982, disueltos por la represión el FAPU y el BPR, era la organización sindical urbana y rural mayor del país y columna vertebral del apoyo social del PDC, a partir de 1984 comienza a distanciarse del gobierno ante las dificultades puestas por la oligarquía y su ejército a los elementos reformistas del plan contrainsurgente terminando, en 1986, por incorporarse a la fundación de la Unión Nacional de Trabajadores Salvadoreños (UNTS). La UNTS se organizó a partir de la Confederación de Organizaciones Cooperativas de El Salvador (COACES), constituida en marzo del 84, del Sindicato del Ministerio de Hacienda (AGEMHA), del Coomit y Primero de Mayo, que agrupan las principales centrales sindicales de izquierda y de la Central de Trabajadores Salvadoreños, de orientación socialcristiana y afiliada a la CLAT/CMT.
El 21 de febrero de 1986 la UNTS organizó la mayor manifestación callejera desde enero de 1980, con casi 80.000 manifestantes. Fuera del marco unitario de la UNTS solo quedaba la Unión Nacional Obrera y Campesina (UNOC), apoyo sindical de las reformas de Duarte, constituida por la UCS, las cooperativas de la reforma agraria y la otra central afiliada a la CLAT, la Confederación General de Trabajadores (CGT). Las presiones sobre el grupo sindical de orientación social-cristiana fueron muy fuertes para que rompiera el marco unitario de la UNTS. La CTS y la UPD abandonan la UNTS, entrando en un proceso de decadencia de su influencia social.
La recuperación del control del gobierno por parte de la oligarquía en 1989, impuso una orientación neoliberal y antiobrera a la política oficial y de regresión sobre las reformas parciales implementadas por la Democracia Cristiana. Esta situación facilitó el acercamiento entre las dos grandes agrupaciones de organizaciones sindicales y cooperativas, la UNTS y la UNOC, que comenzaron en estos años a plantear de forma unitaria la necesidad de enfrentarse a las contrarreformas de ARENA, instaurando un marco de negociación global. De esta forma ambas organizaciones recogían las demandas de democracia y de justicia social de la mayor parte de la población y establecían las condiciones unitarias que llevaron a la constitución en 1991 de la Intergremial de Trabajadores Salvadoreños.
La constitución de la Intergremial representó un importantísimo avance hacia la consolidación del movimiento sindical y popular salvadoreño como interlocutor cualificado, tanto del gobierno como de la empresa privada. En los años 90 la Intergremial estaba constituida por cinco grandes organizaciones: La Unión Nacional Obrero Campesina (UNOC), la Unidad de Trabajadores Salvadoreños (UNTS), la Central de Trabajadores Salvadoreños (CTS), además, la Alianza Democrática Campesina (ADC) está vinculada a la Intergremial a través de sus organizaciones campesinas afiliadas a la vez a la UNTS o a la UNOC.
Un breve perfil dentro de estas organizaciones nos muestra un panorama diverso dentro del movimiento popular. La UNOC es una organización de sindicatos de orientación social-cristiana formada en 1986 para apoyar el proceso de reformas contenidas dentro de la estrategia contrainsurgente de USA en El Salvador, la cual fue implementada a través del gobierno de José Napoleón Duarte. La UNOC está integrada por las siguientes organizaciones que se dividen ideológicamente por estar orientadas hacia la ORIT o hacia el IADSL:
-Unión Comunal Salvadoreña (UCS), creada en 1969 bajo los auspicios norteamericanos como alternativa a las organizaciones campesinas de izquierda.
-La Central de Trabajadores Democráticos (CTD) afiliada a la CIOSL/ORIT.
-El Sindicato Unido de Trabajadores de la Construcción (SUTC), mayoritario en el sector.
-La organización de Sindicatos Independientes y Libres Salvadoreños (OSILS), estrechamente vinculado al Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (IADSL/AFL-CIO).
-La Asociación de Cooperativas de Producción Agropecuaria (ACOPAI) vinculada al IADSL.
En su conjunto las organizaciones de la UNOC aglutinan a unos 70.000 afiliados del área urbana y rural, las cuales en su mayoría continúan siendo la base popular del Partido Demócrata Cristiano.La UNTS fue constituida en 1986 en el momento de mayor impacto social de la política económica de estabilización del gobierno de la Democracia Cristiana. La aplicación de un programa de Emergencia económica en enero de 1986 desató una fuerte movilización popular que desembocó en la decisión de unificar bajo un mismo organismo (la UNTS) a un conjunto heterogéneo de agrupaciones populares. Un proceso posterior de decantación dejó bajo la UNTS únicamente a las organizaciones más progresistas, muchas de ellas con fuertes vínculos con la estructura de la izquierda salvadoreña. La UNTS llegó a estar compuesta por unas 276 organizaciones que, en su conjunto, movilizan a casi 300.000 personas. Entre las principales organizaciones que conforman la UNTS se encuentran las siguientes:
-La Asociación Nacional Campesina (ANC).
-La Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA).
-La Confederación de Asociaciones Cooperativas de El Salvador (COADES). Sin duda la organización con mayor base social de la UNTS a la cual se afilió también la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria (FESACORA) anteriormente vinculada a la UNOC.
-El Comité Coordinador de Trabajadores Estatales y Municipales (CCTEM), que incluye entre otras a la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES 21 de junio) y al Sindicato de Trabajadores del Instituto salvadoreño del Seguro Social (STISSS).
- La Federación Unitaria Sindical Salvadoreña (FUSS).
-La Federación de Sindicatos de Trabajadores Salvadoreños (FESTRAS).
_Algunos de los sindicatos de la Federación de Asociaciones y Sindicatos Independientes de El Salvador (FEASIES).
-La Federación de Sindicatos de la Industria de la Construcción, similares, transportes y otras actividades (FESTIAVTCES).
-La Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), la m s importante organización de trabajadores industriales del sector privado afiliada recientemente a la CIOSL/ORIT.
-El Comité de Despedidos y Desempleados de El Salvador (CODIDES).
-La Asociación Nacional de Indígenas Salvadoreños (ANIS).
-El Comité Cristiano Pro-desplazados (CRIPDES).
-La Unidad Nacional de Desplazados de El Salvador /UNADES).
-El Comité de Madres y familiares presos, asesinados y desaparecidos políticos (FECMAFAN).
-La Unidad Universitaria, que agrupa a las organizaciones de docentes, trabajadores y estudiantes de la Universidad Nacional de El Salvador.
La CTS es una central sindical formada principalmente por asociaciones sindicales de trabajadores del sector público e instituciones autónomas. Estaba afiliada a la CLAT y fue una de las organizaciones laborales que fundaron la UNTS en 1986, lo cual le valió la expulsión de la regional de la CMT. Posteriormente, debido a presiones de EE.UU. y de la Democracia Cristiana salvadoreña, abandona la UNTS y se adscribe formalmente a la UNOC, aunque mantiene posiciones independientes. Su Secretario General es diputado del PDC.
La AGEPYM aglutina a la mayor parte de empleados que trabajan dentro de los ministerios del sector público y de las alcaldías municipales del país. Tiene una orientación gremialista y reivindicativa.
La CGT, afiliada a la CLAT, mantuvo durante toda la guerra posiciones favorables al gobierno y a las Fuerzas Armadas. Es la organización tradicionalmente asignada por el gobierno para "representar" a los trabajadores en eventos internacionales como la Asamblea General de la OIT y otros. Formó parte de la Intergremial, lo cual refuerza el carácter unitario de ésta.
La ADC es una convergencia de las principales organizaciones campesinas cuyo factor aglutinante es la defensa del proyecto original de Reforma Agraria. Surge en octubre de 1989 en respuesta a los intentos del gobierno de ARENA de revertir el proceso de reforma agraria mediante el desmantelamiento de cooperativas y la parcelación de las grandes haciendas expropiadas. Desde el punto de vista de las distintas corrientes de pensamiento que confluyen en la ADC, se aprecia que esta alianza cubre un amplio espectro de las tendencias socio-políticas:
-Unión Comunal Salvadoreña (UCS) y la Asociación de Cooperativas de Producción Agropecuaria Integradas (ACOPAI), miembros de la UNOC.
-La Unión Nacional Campesina (UNC) y la Confederación de Asociaciones Cooperativas de El Salvador (COACES), miembro de la UNTS.
Un variado sector de organizaciones que en el pasado pudieron estar cercanas a la Democracia Cristiana o fueron impulsadas por la AID o el IADSL, y que en la actualidad mantienen posiciones intermedias o independientes entre las dos corrientes anteriores. En total, la ADC agrupa a 23 organizaciones campesinas, de distinta importancia pero, sin lugar a dudas, las más representativas del país.
Fuente: http://www.ecumenico.org/imprimir.php/350
Las luchas sociales en El Salvador
1.1. INTRODUCCION
A diferencia de países de América Latina en donde la importancia organizativa y movilizadora de los pueblos originarios es significativa, en El Salvador no ha sido así. La razón de ello se remonta a la insurrección indígena y campesina de 1932 que derrotada derivo en un feroz embestida reaccionaria que termino con la vida de 30,000 personas en su mayoría pertenecientes a comunidades indígenas, la persecución llevo a desarticular comunidades, al abandono de la tierra, idioma, vestimenta, etc., de los símbolos que les volvían sospechosos.
De ahí que para entender la lucha popular que realiza posteriormente el pueblo salvadoreño es necesario ubicar ese punto de partida y reconocer el nutriente principal de su desarrollo en las clases y sectores explotados y/o excluidos en el proceso de implantación del capitalismo en el país.
1.2. EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO POPULAR
A partir de la segunda mitad del siglo pasado gradualmente empieza a crecer el número de obreros con el modelo de sustitución de importaciones que se impulsa en toda la región dando lugar a la legalización de los sindicatos obreros y a su impulso como maniobra mediatizadora desde el gobierno, mientras simultáneamente se reprime selectivamente el desarrollo de la organización de los trabajadores que busca emerger por sus intereses, sin lograr que esta desaparezca, pero sí afectando su desarrollo. Esto en un contexto predominantemente campesino de un país que ya esta fuertemente articulado al sistema capitalista mundial en su rol agroexportador; el campesinado a esas alturas carece de mecanismos legales para hacer valer formas de organización que reivindiquen sus derechos fuertemente afectados por el despojo de la tierra, el salario y el trato en el trabajo.
La lógica del desarrollo industrial centralizado en la capital combinado con la precariedad de la vida en el campo fue generando migraciones de población rural hacia la ciudad bajo el espejismo de la mejora de las condiciones de vida, desarrollándose crecientes cinturones de pobladores en condiciones de miseria que llevaron al surgimiento de un sector cada ves más numeroso, el de los marginados urbanos.
Estas condiciones difíciles para amplios segmentos de la población no son exclusivos de ellos, los bajos salarios, la falta de seguridad social también afectan a los maestros de educación básica y empleados públicos, y en general el descontento social repercute en la Universidad de El Salvador y en los estudiantes de secundaria y universitarios, la respuesta del régimen militar siempre fue la indiferencia ante los problemas o la represión.
Como en toda Latinoamérica el triunfo de la Revolución Cubana fue un tremendo estímulo para los sectores populares dinamizando los esfuerzos de organización, pero sobre todo estimulando el debate entre las fuerzas progresistas sobre la estrategia y la táctica para arrancar reivindicaciones y conquistas laborales, así también sobre la vía para llegar al poder y llevar adelante los cambios.
En ese período y con poca diferencia en el tiempo se libran en El Salvador luchas importantes desde dos sectores, uno de ellos el de los maestros de educación básica y media, el otro el de los trabajadores de la fábrica Acero S.A., luchas que desatan con fuerza nunca antes vista el fenómeno de la solidaridad de los grupos y organizaciones populares con ellos.
Estos esfuerzos culminaron con victoria para los trabajadores y trabajadoras, a pesar de su costo de varios muertos, heridos, capturados y torturados por haber sido parte de la huelga o haberla apoyado; pero además las principales y mas grandes lecciones que dejaron estos eventos tienen que ver con la reafirmación de la importancia de la organización para conquistar derechos vulnerados, el enorme valor de la solidaridad y de la acción unificada de todos en función de la victoria de uno, el uso de nuevas formas de ejecutar la huelga y de hacer la propaganda, lecciones sobre el papel del gobierno y sus órganos de represión, alrededor del papel de los medios de comunicación, todo lo cual paso a convertirse en insumo importante en la reflexión del liderazgo popular y revolucionario que pronto le aportan bases para la definición teórica de las nuevas formas de organización y lucha.
La ruptura del Mercado Común Centroamericano en 1969 agravo las condiciones económicas del país, la crisis e inviabilidad del desarrollismo industrial vinculado a ese proceso golpeo fuertemente a los sectores populares y ante el incremento previsible del descontento social, se endurece la dictadura militar con evidente incremento de la represión sobre los grupos organizados en el campo y la ciudad, así como también se profundizan los mecanismos de fraude en los ya desacreditados procesos electorales.
En el seno de las fuerzas de izquierda el debate sobre la vía para las transformaciones produce rupturas que dan origen al surgimiento de nuevas organizaciones revolucionarias que logran construir a la luz de la experiencia histórica reciente, planteamientos que le dan viabilidad a la lucha popular.
Así surgen novedosos enfoques organizativos que se dirigen a construir agrupamientos populares donde convergen organizaciones de diferente naturaleza alrededor de una plataforma común de lucha reivindicativa y política que incluye las principales demandas de cada sector: son los frentes de masas. Frentes que agrupan en su seno organizaciones campesinas, obreras, estudiantiles, magisteriales, empleados públicos, pobladores de tugurios, trabajadores de la cultura, grupos cristianos, vendedoras de los mercados.
En El Salvador de los años 70 del siglo anterior las organizaciones revolucionarias se van convirtiendo en articuladores de ese trabajo y dan vida cada una de ellas a un frente popular: Las Fuerzas Populares de Liberación crean el Bloque Popular Revolucionario que llega a ser la mas grande organización de masas, el Ejercito revolucionario del Pueblo construye las Ligas Populares 28 de Febrero, la Resistencia Nacional el Frente de Acción Popular Unificada, el Partido Comunista desarrolla la Unión Democrática Nacionalista y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos desarrolla el Movimiento de Liberación Popular
Es común a cada uno de estos frentes la lucha por el derecho a la tierra para los campesinos (reforma agraria), mejoras salariales en el campo y la ciudad, respeto a derechos laborales, derecho a la educación, el cese a la represión etc. Y mas tarde se incluirá la bandera de la libertad a los presos políticos y el respeto a los derechos humanos.
El ascenso de la represión con el propósito de acabar con la resistencia popular solo logro mayor radicalización y la profundización de la organización del pueblo, a finales del año 79 se vuelve evidente que la salida pacifica del conflicto político es inviable. En ese periodo la represión de los dirigentes y bases organizadas en la ciudad y el campo provoca decenas de asesinatos diarios, se producen continuas ocupaciones militares en zonas rurales identificadas como población organizada. En este marco las organizaciones populares responden con el acuerdo de unir sus esfuerzos y se crea la Coordinadora Revolucionaria de Masas –CRM- que agrupa los cinco frentes populares como instancia superior para la conquista de sus demandas, poco mas tarde las organizaciones político militares acuerdan la formación del Frente Farabundo Martì para la liberación Nacional –FMLN-, definiéndose los instrumentos de lucha del pueblo para enfrentar los acontecimientos.
El preludio de la guerra en El Salvador se marca por la represión mas salvaje, centenares de dirigentes y pobladores son capturados, otros cientos son desaparecidos, decenas de sacerdotes incluido el Obispo Oscar Arnulfo Romero, monjas, delegados de la palabra, miles de campesinos y obreros, maestros, profesionales y estudiantes son asesinados; los escuadrones de la muerte operan en el campo y en la ciudad, la consecuencia fue el paso a la clandestinidad de cientos de militantes, y la incorporación de otros tantos a los emergentes frentes de guerra en todo el país; las organizaciones dejan de lado la actividad pública y mantienen un nivel de funcionamiento básico.
1.3. EL PERIODO DE LA GUERRA
El período de 1981 a 1984 es a nivel de las organizaciones populares de resistencia subterránea en la ciudad y de aportar todo el acumulado de organización social rural a la consolidación de las fuerzas militares revolucionarias en sus diferentes componentes: combatientes, logística, inteligencia militar, producción, avituallamiento, propaganda etc.
Es ese poderoso nivel de organización social y de experiencia lo que hace fracasar la estrategia norteamericana de “sacar al pez del agua” a pesar de los costos en vidas y de los costos sociales que significo.
Con el paso a la ofensiva de las fuerzas del FMLN, se plantea en 1984 como elemento fundamental de la estrategia político militar, la recuperación del movimiento de masas. Decenas de cuadros retornan a la ciudad para contribuir a reconstruir el tejido organizativo sindical, barrial, muy pronto a pesar de las condiciones, este trabajo unido a la base campesina organizada en los frentes de guerra y su periferia, junto a una parte del movimiento cooperativista campesino dan lugar al lanzamiento de la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños –UNTS- que pasa a retomar las calles levantando banderas contra la represión, el respeto a los derechos humanos, la libertad de los presos políticos, el salario mínimo en el campo y la ciudad, la solución política al conflicto, en contra de la ayuda militar norteamericana y por la soberanía nacional.
Esas banderas de lucha resumen inquietudes generales del pueblo en la coyuntura concreta y permiten la adhesión y movilización popular ascendente que lleva a derrotar la maniobra gubernamental y norteamericana de construirle base de sustentación social al régimen por medio de lo que llamaron Unión Nacional Obrero Campesina -UNOC- cuyo propósito además era aislar políticamente al FMLN de los sectores populares y mostrar al gobierno a nivel internacional con sólidos apoyos en el pueblo.
El alargamiento de la guerra a pesar de las crisis del ejército salvadoreño que es puesto al borde del colapso más de una vez por el FMLN, es explicable por la continuada y ascendente ayuda militar norteamericana que sirve de flotador militar y político al gobierno. Esto quedo de manifiesto particularmente durante la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre de 1989 y del mes de noviembre de 1990. el alargamiento del conflicto es explicable también por la imposibilidad de la derrota del FMLN como resultado de su vigorosa fusión con el pueblo salvadoreño y sus organizaciones populares.
En esas condiciones el escenario de empate militar se va consolidando y se abre paso a la solución política del conflicto con la mediación de la ONU, nuevamente las organizaciones populares en atención a las necesidades fundamentales de la coyuntura hacen centro en la movilización y presión por construir una solución política que no sea la paz de los cementerios, sino una solución que rompa con la dictadura y abra paso a un nuevo país.
Se puede decir finalmente, a este respecto que los acuerdos de paz en su contenido modificaron la fisonomía política de El Salvador abriendo paso a la democratización de la vida política nacional.
1.4. LA ETAPA DE LA POST GUERRA
La paradoja de El salvador de post guerra es la contradicción entre los contenidos democratizadores de los acuerdos de paz y la lógica antidemocrática del modelo neoliberal impulsado desde el gobierno que han llevado al país a avanzar en “las formas democráticas” mientras crece la exclusión social.
En otras palabras hoy tenemos libertad de reunión, de formar partidos políticos, un sistema electoral menos fraudulento, libertad de movilización, existe la Procuraduría de Derechos Humanos, pero crece la pobreza y la exclusión social a niveles nunca vistos.
El movimiento social y popular en los primeros años después de la guerra sufre un reflujo natural luego de décadas de tensionamiento. Por otra parte se plantean nuevos debates sobre el rumbo, la caída de Europa del este obliga a replantearse el horizonte de la lucha en los sectores revolucionarios y progresistas; surge el debate dentro del movimiento popular y del FMLN sobre la autonomía del movimiento respecto al partido.
En 1994 el FMLN resuelve replantear la relación con el movimiento social y popular estableciendo la horizontalidad de las relaciones y el respeto a su autonomía como norma básica. Esto deriva en un fenómeno nuevo, el de la dispersión del movimiento que tiene a la base en algunos casos la búsqueda por las organizaciones de su propio espacio, en otros la neutralización o cooptación de organizaciones por medio de algunas instancias de cooperación internacional y en otros es la consecuencia del vació que deja el ente aglutinador en este caso el FMLN. La dispersión debilita al movimiento y favorece la implementación del modelo neoliberal.
Es hasta mediado de 1997 que se marca una tendencia de recuperación progresiva de la lucha popular que aun sigue siendo dispersa pero expresa continuidad en el accionar. La nueva realidad a permitido el surgimiento de actores como organizaciones ambientalistas, de mujeres, del sector informal, pero además se va produciendo la movilización de grupos que en el pasado fueron base de la derecha y que hoy ahogados por la crisis salen a reivindicar sus derechos como los ex patrulleros o empresarios del transporte público y los agropecuarios, cada uno con sus propias demandas.
Mas adelante empiezan a surgir esfuerzos de reagrupación como el Foro de la Sociedad Civil o la Concertación Laboral con algún nivel de incidencia, manteniéndose la dinámica ascendente aunque limitada de la movilización.
En septiembre del 2002 la huelga de los trabajadores de la salud en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social marca un salto de calidad en la lucha y conduce a una amplia movilización de diferentes sectores en contra de la privatización de la salud, la huelga se convierte en el catalizador del rechazo social al modelo neoliberal y es precisamente por el amplio respaldo del pueblo y la correcta combinación de lucha masiva en las calles y lucha parlamentaria que culmina 9 meses mas tarde en victoria en cuanto a detener la privatización de la salud por este momento.
A estas alturas del proceso nuevos factores aparecen consolidados, la concepción de autonomía tanto en el FMLN como en el movimiento social y popular a madurado y se encamina correctamente en una fluida comunicación y relación que permite compromisos en torno a la lucha por reivindicaciones inmediatas y a la definición de elementos programáticos, a compartir la visión de la construcción de alianzas mas allá de lo popular para aislar a la derecha neoliberal lo cual es fundamental en este momento.
Pero además, orgánicamente en el seno del movimiento popular y social esta surgiendo un nuevo instrumento unificado que cuenta con importante base social de diferentes sectores que es el Bloque Popular Social por la Democracia Real que surge por la necesidad histórica de reagrupar las organizaciones y sus demandas en un solo torrente que supere la acción cuasi espontánea de la reciente jornada de la salud. El Bloque, como popularmente se le denomina a definido su plataforma en cuatro temáticas: La lucha por el salario y el ingreso, la reactivación del sector agropecuario, el rechazo a las privatizaciones y el rechazo al TLC y ALCA, que a su juicio sintetizan las preocupaciones principales en la sociedad salvadoreña de ahora.
Se agrupan en el Bloque sindicatos de salud como STISSS, del sector eléctrico SIES y STESEL, de telecomunicaciones SUTTEL, aeroportuarios SITEAIES, del magisterio ANDES 21 de JUNIO, campesinos como ANTA, organizaciones comunitarias urbanas y rurales MCS, CCC, ACCL, CORDECOM, la Coordinadora del Bajo Lempa, Comunidades de Fe y Vida, de veteranos de guerra como AVEGSAL, Bloque de Las Marías y otras organizaciones cooperativas que dan sustento a un proyecto organizativo que puede convertirse en jalonador de la lucha popular y social de El Salvador alrededor de una estrategia de cambio hacia la democracia con justicia e incluyente.
Fuente: http://www.ecumenico.org/imprimir.php/351
2. Una Revisión del trabajo del movimiento sindical y social en la Guerra Civil de El Salvador (1980-1992)
2.1. Introducción.
En El Salvador el movimiento sindical está íntimamente ligado al movimiento popular. El movimiento popular está formado por trabajadores asalariados vinculados al sector capitalista de la economía, por trabajadores no asalariados, cooperativistas del sector agropecuario, minifundistas, trabajadores del sector público, estudiantes, micro y pequeños empresarios del sector de manufacturas, comercio y servicios, miembros de organizaciones humanitarias y religiosas, habitantes de zonas marginales del rea urbana, etc.
En 1985, la población económicamente activa ocupada se estimó en 660.992 trabajadores. De ese total, trabajaban bajo relaciones salariales de manera permanente o temporalmente únicamente el 48%. Esta situación se refleja en la baja proporción de la población activa ocupada, que se encontraba oficialmente organizada en sindicatos a nivel nacional. El Ministerio de Trabajo registró en 1989 103 sindicatos que afiliaban a un total de 72.769 trabajadores.
Existían tres centrales sindicales: La Confederación General de Sindicatos (CGS) que agrupa a 18 sindicatos pertenecientes a tres federaciones con un total de 32.515 afiliados; la Confederación Unitaria de Trabajadores Salvadoreños (CUTS) a la que pertenecen tres federaciones con 21.416 afiliados, y la Confederación General del Trabajo(CGT) que posee sólo dos sindicatos con un total de 1750 afiliados. Estas tres centrales sindicales agrupan al 75% de los trabajadores afiliados.
Otras agrupaciones eran la Asociación de Sindicatos Independientes de El Salvador que posee la representación de tres sindicatos y de 3.137 afiliados; la Federación de Sindicatos de la Industria de la Construcción, Transportes y Otras Actividades (FESINCONSTRANS) con 13 sindicatos y 2.880 afiliados; la Federación Sindical Revolucionaria (FSR) con cuatro sindicatos y 1.719 afiliados y la Federación de Sindicatos de Trabajadores Salvadoreños (FESTRAS) con tres sindicatos y 1.315 afiliados.
Finalmente, existían 21 sindicatos independientes que, en su conjunto, aglutinan a 8.037 afiliados.
2.2. ANTECEDENTES
Sin embargo, en un país de gobiernos represivos y de marginación social, el movimiento obrero y popular salvadoreño se ha mantenido flexible y vital, con una gran voluntad y una capacidad organizativa excepcional.
El proceso de integración regional del Mercado Común Centroamericano facilitó el desarrollo numérico de la clase obrera en Guatemala y El Salvador. Se intentó aprovechar este proceso para crear formas organizativas unitarias. En octubre de 1965, se crea la Federación Unitaria Sindical Salvadoreña (FUSS), que adopta la iniciativa de crear una Central única para los trabajadores y se acelera el movimiento reivindicativo de los trabajadores. En octubre de 1966, se consigue la jornada de 8 horas. La huelga general de 1967 marca el momento de máxima influencia social del movimiento sindical de oposición. Entre 1957-58 y 1967, son los trabajadores urbanos quienes encabezan la protesta y la oposición social al sistema. A partir de ese momento, y sobre todo con la ruptura del MCCA en 1969, el movimiento sindical decae, al menos hasta 1975. En el periodo intermedio, la acción reivindicativa más importante fue la protagonizada por los maestros. Los maestros comienzan un periodo reivindicativo en junio de 1967, que da lugar al nacimiento de la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES 21 de junio) y convierte a este sector en el principal bastión de la oposición al régimen imperante. En los primeros meses de 1968 los maestros inician una huelga que dura 56 días. En El Salvador el tener unos estudios representa un gran privilegio, por ello los maestros son uno de los sectores más estructurados e influyentes de la sociedad salvadoreña, y están sometidos a un férreo control del gobierno. Los maestros, con estas huelgas consiguieron un gran éxito, casi obtuvieron todos sus objetivos, y a partir de ese momento se convirtieron en el mejor grupo de oposición al régimen y fueron los canalizadores del gran descontento social.
La Iglesia Católica, a raíz del fuerte impacto del Concilio del Vaticano II, llevó a cabo una importante actividad de organización, sobre todo en los trabajadores del campo, creando la Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños (FECCAS). En 1969, esta organización contaba con unas 20 ligas, de unos 500 miembros cada una, y entró cada vez más en una dinámica que la aproximaba a las luchas de otros sectores (obreros, maestros,...) de oposición al régimen.
Por estos años, la administración de EE.UU., a través del Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (IADSL), comienza a organizar, en clara oposición a la actividad de la FECCAS, a grupos de campesinos, fundando en 1969 la Unión Comunal Salvadoreña (UCS). Pero gracias a la pujanza del movimiento reivindicativo esta organización escapará de las influencias de los EE.UU., incorporándose a las manifestaciones populares de masas.
La década de los 70 comienza con las primeras acciones armadas de las organizaciones revolucionarias, con un proceso de organización que lleva, a partir de 1974 y 1975, a dar el protagonismo a las organizaciones populares Frente de acción Popular Unificada (FAPU) y Bloque Popular Revolucionario (BPR), dos de las organizaciones populares de masas más importantes de toda la historia de El Salvador. Su desarrollo e influencia se extiende cada vez más, dando por primera vez un protagonismo a los sectores populares que asusta hasta el límite a la clase dominante. Desde mediados de los setenta, hasta la insurrección del 81, las luchas populares adquieren cada vez más un carácter político y confrontativo, reclamando la participación de los marginados. El perfil reivindicativo sindical pasa a un segundo plano. Las propias organizaciones sindicales y campesinas pasan a incorporarse a los frentes FAPU y BRP, en una reivindicación global.
En 1973, a partir de una escisión de los sindicatos controlados por el gobierno, se organizó la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), surgida por la contradicción entre los intereses de los trabajadores y el sindicalismo bajo control patronal, pronto pasa a constituirse en un referente fundamental del sindicalismo de izquierdas, siendo desde 1975 una de las principales organizaciones fuera del control de la patronal y agrupando, durante los años de gobierno de Duarte, a alguno de los principales sindicatos de la oposición.
2.3. LA GUERRA CIVIL
En 1984, tras los años de la represión y el inicio de la guerra civil, se reactiva el movimiento reivindicativo de los trabajadores con diversas huelgas en los servicios públicos, banca y otras ramas. Diversos sectores, vinculados a la Democracia Cristiana, participan en un proceso reivindicativo y organizativo que va a recomponer el mapa sindical del país en poco tiempo. Los sectores más progresistas entran también en un proceso de desarrollo organizativo que constituye todo un entramado orgánico entre los trabajadores del campo y los urbanos. El IADSL sigue intentando dividir y cambiar la orientación del movimiento obrero salvadoreño, diversas organizaciones, campesinas, obreras, cooperativas, etc..., son creadas y financiadas por el Instituto como refuerzo de masas al proyecto contrainsurgente que estaba intentando aplicar la Democracia Cristiana de José Napoleón Duarte. La Unidad Popular Democrática (UDP), que en 1982, disueltos por la represión el FAPU y el BPR, era la organización sindical urbana y rural mayor del país y columna vertebral del apoyo social del PDC, a partir de 1984 comienza a distanciarse del gobierno ante las dificultades puestas por la oligarquía y su ejército a los elementos reformistas del plan contrainsurgente terminando, en 1986, por incorporarse a la fundación de la Unión Nacional de Trabajadores Salvadoreños (UNTS). La UNTS se organizó a partir de la Confederación de Organizaciones Cooperativas de El Salvador (COACES), constituida en marzo del 84, del Sindicato del Ministerio de Hacienda (AGEMHA), del Coomit y Primero de Mayo, que agrupan las principales centrales sindicales de izquierda y de la Central de Trabajadores Salvadoreños, de orientación socialcristiana y afiliada a la CLAT/CMT.
El 21 de febrero de 1986 la UNTS organizó la mayor manifestación callejera desde enero de 1980, con casi 80.000 manifestantes. Fuera del marco unitario de la UNTS solo quedaba la Unión Nacional Obrera y Campesina (UNOC), apoyo sindical de las reformas de Duarte, constituida por la UCS, las cooperativas de la reforma agraria y la otra central afiliada a la CLAT, la Confederación General de Trabajadores (CGT). Las presiones sobre el grupo sindical de orientación social-cristiana fueron muy fuertes para que rompiera el marco unitario de la UNTS. La CTS y la UPD abandonan la UNTS, entrando en un proceso de decadencia de su influencia social.
La recuperación del control del gobierno por parte de la oligarquía en 1989, impuso una orientación neoliberal y antiobrera a la política oficial y de regresión sobre las reformas parciales implementadas por la Democracia Cristiana. Esta situación facilitó el acercamiento entre las dos grandes agrupaciones de organizaciones sindicales y cooperativas, la UNTS y la UNOC, que comenzaron en estos años a plantear de forma unitaria la necesidad de enfrentarse a las contrarreformas de ARENA, instaurando un marco de negociación global. De esta forma ambas organizaciones recogían las demandas de democracia y de justicia social de la mayor parte de la población y establecían las condiciones unitarias que llevaron a la constitución en 1991 de la Intergremial de Trabajadores Salvadoreños.
La constitución de la Intergremial representó un importantísimo avance hacia la consolidación del movimiento sindical y popular salvadoreño como interlocutor cualificado, tanto del gobierno como de la empresa privada. En los años 90 la Intergremial estaba constituida por cinco grandes organizaciones: La Unión Nacional Obrero Campesina (UNOC), la Unidad de Trabajadores Salvadoreños (UNTS), la Central de Trabajadores Salvadoreños (CTS), además, la Alianza Democrática Campesina (ADC) está vinculada a la Intergremial a través de sus organizaciones campesinas afiliadas a la vez a la UNTS o a la UNOC.
Un breve perfil dentro de estas organizaciones nos muestra un panorama diverso dentro del movimiento popular. La UNOC es una organización de sindicatos de orientación social-cristiana formada en 1986 para apoyar el proceso de reformas contenidas dentro de la estrategia contrainsurgente de USA en El Salvador, la cual fue implementada a través del gobierno de José Napoleón Duarte. La UNOC está integrada por las siguientes organizaciones que se dividen ideológicamente por estar orientadas hacia la ORIT o hacia el IADSL:
-Unión Comunal Salvadoreña (UCS), creada en 1969 bajo los auspicios norteamericanos como alternativa a las organizaciones campesinas de izquierda.
-La Central de Trabajadores Democráticos (CTD) afiliada a la CIOSL/ORIT.
-El Sindicato Unido de Trabajadores de la Construcción (SUTC), mayoritario en el sector.
-La organización de Sindicatos Independientes y Libres Salvadoreños (OSILS), estrechamente vinculado al Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (IADSL/AFL-CIO).
-La Asociación de Cooperativas de Producción Agropecuaria (ACOPAI) vinculada al IADSL.
En su conjunto las organizaciones de la UNOC aglutinan a unos 70.000 afiliados del área urbana y rural, las cuales en su mayoría continúan siendo la base popular del Partido Demócrata Cristiano.La UNTS fue constituida en 1986 en el momento de mayor impacto social de la política económica de estabilización del gobierno de la Democracia Cristiana. La aplicación de un programa de Emergencia económica en enero de 1986 desató una fuerte movilización popular que desembocó en la decisión de unificar bajo un mismo organismo (la UNTS) a un conjunto heterogéneo de agrupaciones populares. Un proceso posterior de decantación dejó bajo la UNTS únicamente a las organizaciones más progresistas, muchas de ellas con fuertes vínculos con la estructura de la izquierda salvadoreña. La UNTS llegó a estar compuesta por unas 276 organizaciones que, en su conjunto, movilizan a casi 300.000 personas. Entre las principales organizaciones que conforman la UNTS se encuentran las siguientes:
-La Asociación Nacional Campesina (ANC).
-La Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA).
-La Confederación de Asociaciones Cooperativas de El Salvador (COADES). Sin duda la organización con mayor base social de la UNTS a la cual se afilió también la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria (FESACORA) anteriormente vinculada a la UNOC.
-El Comité Coordinador de Trabajadores Estatales y Municipales (CCTEM), que incluye entre otras a la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES 21 de junio) y al Sindicato de Trabajadores del Instituto salvadoreño del Seguro Social (STISSS).
- La Federación Unitaria Sindical Salvadoreña (FUSS).
-La Federación de Sindicatos de Trabajadores Salvadoreños (FESTRAS).
_Algunos de los sindicatos de la Federación de Asociaciones y Sindicatos Independientes de El Salvador (FEASIES).
-La Federación de Sindicatos de la Industria de la Construcción, similares, transportes y otras actividades (FESTIAVTCES).
-La Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), la m s importante organización de trabajadores industriales del sector privado afiliada recientemente a la CIOSL/ORIT.
-El Comité de Despedidos y Desempleados de El Salvador (CODIDES).
-La Asociación Nacional de Indígenas Salvadoreños (ANIS).
-El Comité Cristiano Pro-desplazados (CRIPDES).
-La Unidad Nacional de Desplazados de El Salvador /UNADES).
-El Comité de Madres y familiares presos, asesinados y desaparecidos políticos (FECMAFAN).
-La Unidad Universitaria, que agrupa a las organizaciones de docentes, trabajadores y estudiantes de la Universidad Nacional de El Salvador.
La CTS es una central sindical formada principalmente por asociaciones sindicales de trabajadores del sector público e instituciones autónomas. Estaba afiliada a la CLAT y fue una de las organizaciones laborales que fundaron la UNTS en 1986, lo cual le valió la expulsión de la regional de la CMT. Posteriormente, debido a presiones de EE.UU. y de la Democracia Cristiana salvadoreña, abandona la UNTS y se adscribe formalmente a la UNOC, aunque mantiene posiciones independientes. Su Secretario General es diputado del PDC.
La AGEPYM aglutina a la mayor parte de empleados que trabajan dentro de los ministerios del sector público y de las alcaldías municipales del país. Tiene una orientación gremialista y reivindicativa.
La CGT, afiliada a la CLAT, mantuvo durante toda la guerra posiciones favorables al gobierno y a las Fuerzas Armadas. Es la organización tradicionalmente asignada por el gobierno para "representar" a los trabajadores en eventos internacionales como la Asamblea General de la OIT y otros. Formó parte de la Intergremial, lo cual refuerza el carácter unitario de ésta.
La ADC es una convergencia de las principales organizaciones campesinas cuyo factor aglutinante es la defensa del proyecto original de Reforma Agraria. Surge en octubre de 1989 en respuesta a los intentos del gobierno de ARENA de revertir el proceso de reforma agraria mediante el desmantelamiento de cooperativas y la parcelación de las grandes haciendas expropiadas. Desde el punto de vista de las distintas corrientes de pensamiento que confluyen en la ADC, se aprecia que esta alianza cubre un amplio espectro de las tendencias socio-políticas:
-Unión Comunal Salvadoreña (UCS) y la Asociación de Cooperativas de Producción Agropecuaria Integradas (ACOPAI), miembros de la UNOC.
-La Unión Nacional Campesina (UNC) y la Confederación de Asociaciones Cooperativas de El Salvador (COACES), miembro de la UNTS.
Un variado sector de organizaciones que en el pasado pudieron estar cercanas a la Democracia Cristiana o fueron impulsadas por la AID o el IADSL, y que en la actualidad mantienen posiciones intermedias o independientes entre las dos corrientes anteriores. En total, la ADC agrupa a 23 organizaciones campesinas, de distinta importancia pero, sin lugar a dudas, las más representativas del país.
Fuente: http://www.ecumenico.org/imprimir.php/350
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